Antes de entrar en la cuestión, quiero aclarar que mi opinión sobre la ley es independiente de lo que opino con respecto al aborto como tal, de hecho, mi opinión sobre este punto ha cambiado a lo largo de los años y no es relevante en relación al verdadero contenido de este breve artículo, donde simplemente quiero dejar constancia del que creo que es un error de planteamiento. No se trata de un panfleto proabortista, sino más bien una manifestación sobre la defensa de las libertades del individuo.
Con la nueva legislación se quiere exigir que para que pueda abortar una menor, necesariamente debe ir acompañada de sus padres; entiendo (aunque no comparto) el proteccionismo que se busca con la nueva norma, pero me parece completamente inapropiado, y ya no por el hecho de que se considere correcto o no que los padres opinen en estas cuestiones, sino porque hasta ahora la realidad ha sido que la gran mayoría de las menores de edad han ido acompañadas de sus padres a pesar de que la ley no lo exigiese, y solo una pequeña parte no iba acompañada.
Coincidía que las que no iban acompañadas provenían de hogares desestructurados o con problemas de comunicación con sus padres. ¿Qué ocurrirá con la nueva Ley en estos casos?
La respuesta me parece obvia y preocupante; esas chicas, por su problemática personal, seguirán sin poder ir acompañadas de sus padres, y simplemente dejarán de tener un recurso seguro y un lugar fiable donde abortar. ¿Dejarán por ello de hacerlo? No, simplemente se buscarán la vida por otras vías, a buen seguro mucho más peligrosas para su salud.
En resumen, lo que puede ocurrir con esta ley es que su modificación acabe perjudicando a aquellas personas a las que se supone que quiere proteger.
La tendencia en los últimos años del Gobierno, tanto socialista como popular, ha sido la de convertirse, cada vez más, en un estado paternalista y aparentemente sobreprotector, extralimitándose a menudo en sus funciones. Si sigue la tendencia, muy pronto estaremos completamente controlados en todos los aspectos, y habremos perdido esas libertades de las que tanto hemos presumido.

